Acá vamos, en tiempos de la nueva normalidad, conviviente, sin hijos, con 45 /46 años, empezando de nuevo.
Cuando otros se consolidan, yo arranco, cuando otros despuntaban ya había despuntado... y me quedé ahí, descansando como la liebre, como la eterna promesa. Qué me toca ahora? qué debo hacer? sinceramente no lo sé.
Sobrevivir? retroceder? renunciar al futuro?
Estoy lleno de comentarios positivos y halagos y confianza externa "a mi potencial", pero, sin nada concreto, y así se pasa la vida.
La nueva vida va a depender de mi, todo lo que sembré y esperé no me va a regresar sin mayor esfuerzo. Los golpes de suerte, las llamadas de "gente que pensó en mi" no van a pasar, una vez más, solo yo dependo de mi mismo. Así que me toca ocuparme de mi mismo.
Creo que mucho va a cambiar desde el momento que deje de procrastinar, este "inicio del 2021 en junio" a pesar de que parece tardío, tiene explicaciones y soluciones, la primera, el famoso Smartsheet, que creo me está ayudando a centrar todos mis pendientes.
Voy hacia adelante, hacia el futuro, más por obligación que por convicción, no sé que me espera, no sé que pueda esperar, pero, ya está claro que depende de mi nomas.
DICHO ESTO... y a pesar de sonar contradictorio, y a pesar que mi fe, mi optimismo, mi fuerza mental está tambaleando más que nunca antes (antes siempre tenía esperanza "en el futuro" - ese futuro que ya llegó) no puedo dejar de reconocer el rol de Dios, que siento que me ha ayudado en todo, desde que comprendí mejor su presencia cuando me detectaron la espondilitis anquilosante, cuando me ayudó a ganarme las becas, cuando me acompañó en el terremoto del 2011, cuando me acompañó en la India para volver a Perú cuando mi papá falleció, cuando me ayudó a aprobar el PMP, cuando me contagié de COVID19, y hasta ahora, cuando me ha dado la facilidad de vacunarme antes que otros (lo mismo que mi mamá y haber salvado a mi hermano Beto, con un largo etcetera)
Por eso, ahora te pido Dios mío, Señor de la Misericordia, ayúdame, no me dejes solo, tú sabes mejor que nadie que a pesar de lo que digo y reconozco en el párrafo anterior, y por mas que lucho, mi fe y mi espíritu está frágil, te pido con desesperación, ayúdame, ayúdame a enrumbar mi NUEVA VIDA. Que encuentre objetivo y que sea A TU LADO.
Que pueda ayudar a mis hermanos, que pueda llenar de orgullo y paz a mi mamá y que pueda ser digno de Erika ... ayúdame Dios... dame UNA VEZ MÁS una oportunidad. Te lo pido Dios, Señor de la Misericordia.
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